Óleo   1,62 x 1,24 m.

 

LA MEDUSA NEGRA

 Qué hermosa medusa negra,

qué bella, que de ser nácar sería reina.

La medusa negra está perdida.

La medusa negra se mueve al compás de las mareas.

La medusa negra no mira,

la medusa negra está dormida,

la medusa negra está inmóvil.

El agua está de color verde viscoso,

la mar está enferma…

¡La medusa negra es reina!,

el oro negro del gran barco encallado la tiñó…

La medusa negra es de color verde oscuro y no está dormida,

envenena y mata sin compasión.

Óleo   1,62 x 1,24 m.   

 

ÁNGEL DE LA VERDAD

 Las sombras muchas veces ocultan nuestros temores

a la negación de la existencia de Dios.

Ángel de la verdad, danos la fe que necesitamos,

fe para creer que nuestro padre creador

no se ha olvidado de los niños,

que son vejados física y emocionalmente

por este perturbado mundo.

No se ha olvidado de los ancianos,

que son humillados, abandonados y mutilados

en su dignidad,  sabiduría y honor.

No se ha olvidado de los animales y plantas,

que son exterminados sin piedad,

prudencia, equilibrio, y equidad ambiental.

Ángel de la verdad, danos la fe que necesitamos,

para creer que nuestro hacedor de todas las cosas,

no deje que la razón científica

sea usada para hacer daño a nuestros semejantes,

y menoscabar la sabiduría de la naturaleza,

Ángel de la verdad, danos la fe que necesitamos en razón,

y así poder entrar al universo de la pura verdad.

Óleo   1,62 x 1,24 m.   

 

CUARTO DE AGUA

 Qué más da,

fría como siempre en tu cuarto de agua.

 

Las rosas que te regalaron flotan muertas,

las ninfas se mofan mirando la pecera de cemento

y el camino de piedra laja andina te delata .

 

Qué más da,

todo parece tan simple,

el sol diamantino no quema  solo  acaricia,

la brisa del mar es agridulce como las fresas,

hay gaviotas pero te ignoran.

 

Qué más da,

perfil de muñeca de trapo,

imagen manchada de amantes,

la esperanza se pierde por el resquicio del cuarto de agua,

no eres una lolita de Harajuku, eres lo que eres.

Qué más da,

luces ocultas en el florero de porcelana de hueso,

manos pequeñas de barro de limo tostado,

desfile de libélulas mensajeras de amor,

rosas robadas…soberbia… suspiro muerto.

 

Qué más da,

el agua quiere esbozar tu talento silente.

En tus andares perdiste

tus joyas falsas que lucías con aspaviento,

pobres los que te las robaron.

 

Qué más da,

todo para trece minutos cobrados.

Tormenta de un día anterior,

pareciera que el mundo se te va

entre las manos  de tu corazón inflado.

 

 Qué más da,

eres acaso la realidad burlona de otro rostro.

Volaste con alas ajenas

en muchas madrugadas muertas,

ahora quieres ser sola para él…

perdiste, ya se fue  muñeca de trapo.

 

¡Qué más da!… nada.

Óleo   1,62 x 1,24 m. 

 

Esperando a Venus

Lilas perfumadas en satén blanco

 de mares lejanos en este año

 trae consigo mi esperado sueño

 el rojo abedul del lejano barco.

 

Olas reflejan púrpuras estrellas

que son llanto de flores bellas

de infieles amores… tras de ellas

 dejaron recuerdos y sus querellas.

 

Encantos de crepé marchito

 suspira al pasar mi manto

 la brisa, y de tu aliento

 la bruma fragante del viento.

  

Qué firmamento miras negras perlas

 en una nube de varias noches solas,

 si yo estoy aquí tras esas velas

 que dejaste llorando con sus candelas.

  

Sabrán que existes en los montes altos

como los cisnes en los profundos lagos,

 sabrán que eres música de himnos

 vírgenes en los oídos más puros.

 

Tardes melancólicas he vivido

 solo… cuán tardes felices contigo,

 y no me acostumbro sin mi pasado,

 pero ya llega el fin del castigo.

  

Por eso hay algo en mí que se alegra,

 he sentido al corazón hablar al alma

 en espacio en que mi mente te jugaba

 a la diana de mirlos en mi ventana.

  

Mármoles tallados del sol en su puesta

semejan tu pelo briscado, con cinta

 zafiro turquesa, que en la puerta

 algún Dios te dejó como afrenta.

 

Si supieran cuánto nos amábamos,

 como las mariposas a los prados

 

y de los vientos los campos, éramos

 dos gotas de miel en los océanos.

  

Faltan Dioses en el Olimpo

 y príncipe en el castillo

donde duerme tu bello  cuerpo

 sobre tela de damasco amarillo.

  

Eres gacela bañada en orquídeas

 de piel suave como las sedas,

 escarcha china de pupilas negras

 que miras amantes de almas vacías.

 

Y si no vienes en aquel barco,

 qué será de mí y de aquel manto,

 de himnos, mariposas y del prado.

  

 Y si no vienes…

Me iré… marcando cruces sin llanto.

 Y si no vienes…

 

Qué será de mi…Dios mío… qué será de mí.